Redes Inalámbricas con Omniaccess Stellar Wireless WLAN

Antes, la red inalámbrica añadía una útil capa de movilidad a su infraestructura con cable. Ahora cuenta con usuarios que es posible que nunca se conecten con cable. Antes, los ordenadores portátiles y de escritorio eran las principales herramientas de productividad de la oficina. En la actualidad, los smartphones, tabletas y aplicaciones son fundamentales, tanto si los usuarios se desplazan como si los utilizan en la oficina.

Los servicios en la nube, incluidas aplicaciones alojadas en ella, aún estaban formándose. Ahora impulsan la productividad y consumen ancho de banda inalámbrico.
Hace unos cuantos años, IoT (Internet de las cosas) era una perspectiva interesante. En la actualidad, los análisis de tendencias pronostican que habrá un total de 22.500 millones de dispositivos de IoT en 2021, en comparación con los 6.600 millones en 2016.

Por supuesto, la seguridad siempre ha sido una cuestión fundamental. Pero cada vez resulta más compleja, sobre todo con las expectativas de acceso de clientes y visitantes. En esta información técnica, analizamos el efecto que estos cambios han tenido en la forma en que las empresas implementan las redes inalámbricas. También observamos el efecto cultural de esta nueva libertad de movimiento y cómo se traduce en una mayor productividad y eficacia.

En concreto, vamos a ver cómo el fenómeno de la movilidad empresarial ha permitido que la Wi-Fi madure con seguridad, control y gestión de nivel empresarial, así como una implementación rápida y simplificada. Vamos a fijarnos en los factores que más afectan a la decisión de actualizar o migrar la implementación inalámbrica para obtener el máximo valor y una infraestructura ampliable y preparada para el futuro.

Omniaccess Stellar WLAN

La demanda de cambio

La demanda de los usuarios ha impulsado la transformación de la tecnología inalámbrica empresarial.
• La empresa pretende que los usuarios dispongan de acceso continuo a las aplicaciones y servicios en la nube.
• Los empleados desean una experiencia uniforme, la obtención rápida de contenidos y la autenticación con interrupciones mínimas.
• Los usuarios invitados desean un acceso sencillo, sin necesidad de un registro enrevesado.

Aunque intentan respetar esta demanda, los equipos de TI desean un control integral, visibilidad, gestión e implementación simplificadas, análisis completos y seguridad robusta.
En el núcleo de este clamor por las conexiones se encuentra el ascenso del smartphone y la tableta, justo con las aplicaciones que utilizan.
Un estudio de los desarrolladores de aplicaciones Fliplet indica que el 71 % de los empleados pasan más dos horas a la semana accediendo a información de la empresa en dispositivos móviles (Enterprise Mobile Apps Report, Fliplet, 2017). Para la red inalámbrica, esto supone muchas más conexiones y un tráfico rápido entre puntos de acceso.
En los sectores hotelero y de enseñanza, el efecto es aún mayor, ya que los alumnos e invitados se conectan y desconectan en grandes volúmenes.
Y con el crecimiento del IoT, hay millones de nuevos usuarios automáticos, que inundarán las redes de datos.

La respuesta inteligente

El primer requisito de una nueva implementación de Wi-Fi es proporcionar un aumento exponencial de la velocidad. Muchas redes inalámbricas han obtenido nuevos niveles de movilidad y productividad, por lo que proporcionan cada vez menos valor, ya que aumentan los cuellos de botella yla demanda consume el ancho de banda.
El último estándar inalámbrico, 802.11ac, ofrece un aumento de velocidad del triple respecto al estándar anterior, 802.11n. Utiliza el espectro de 5 GHz, en lugar del de 2,4 GHz y emplea “”formación de haces””, que pueden señalizar directamente un dispositivo específico. Las capacidades de entradas múltiples y salidas múltiples para múltiples usuarios (MU-MIMO) también ayudan a aumentar el rendimiento de los datos.
En algunos casos, esto supone unas conexiones de gigabits por segundo, lo que convierte a la Wi-Fi en una alternativa más que aceptable a las redes con cable. Por ejemplo, la reproducción inalámbrica de contenido de vídeo o las videoconferencias mediante Wi-Fi ahora son opciones prácticas, con poco riesgo de almacenamiento intermedio o perturbaciones causadas por la conexión inalámbrica.
Por esta razón, la velocidad se mide mejor en términos de experiencia del usuario que de la velocidad a la que se mueven los datos por la red. Cualquier inversión que realice se desperdiciará si los usuarios no reciben un acceso instantáneo y uniforme a las aplicaciones y contenidos que esperan.
Por este motivo, la gestión de las redes inalámbricas y la información integrada son aspectos fundamentales que se deben tener en cuenta a la hora de invertir en una nueva Wi-Fi.

El paso a un control Wi-Fi distribuido

Las implementaciones anteriores de Wi-Fi requerían controladores centralizados. Estos dispositivos proporcionaban el control, la seguridad y robustez que las organizaciones necesitaban para implementar redes inalámbricas con confianza y para reforzar las limitadas capacidades de los puntos de acceso (AP).
Sin embargo, conllevaban los costes de inversión de capital habituales de estos dispositivos, así como la gestión, mantenimiento, consumo de energía, tamaño limitado y obsolescencia. También ofrecían una funcionalidad limitada, lo que hacía que el proceso de incorporación de los usuarios y de implementación de políticas fuese lento y arduo.
Sin embargo, en la actualidad, las organizaciones pueden optar por una arquitectura de control que se ejecuta de forma distribuida dentro de los AP con inteligencia coordinada. El nuevo paradigma permite gestionar AP inteligentes y avanzados como sistemas individuales o grupos. Simplifica la arquitectura, ayuda a eliminar puntos de fallo únicos y cuellos de botella de tráfico, al tiempo que mejora la calidad deexperiencia (QoE) con una menor latencia y una reducción de los costes operativos.
La flexibilidad y mayores capacidades de la arquitectura inteligente distribuida transforman la velocidad a la que se pueden implementar las políticas y los permisos de usuario, a la vez que se reducen significativamente los gastos generales de gestión. Es evidente que nos encontramos en un punto de inflexión importante para las redes inalámbricas.
Cuatro factores fundamentales se unen para hacer del cambio una prioridad para las organizaciones que reconocen la velocidad, eficacia y productividad que la Wi-Fi ofrece:
• Los usuarios, ya sean empleados, visitantes,clientes o estudiantes, dan por hecho que disfrutarán de un acceso inalámbrico
• 802.11ac ofrece un espectacular aumento de la velocidad y la capacidad y será el estándar para al menos los próximos cinco años*
• La virtualización simplifica la gestión y el control, mientras que ayuda a reducir el coste total de propiedad (TCO)
• IoT genera rápidamente un gran aumento del tráfico de las redes inalámbricas
La velocidad a la que las organizaciones aprovechen esta oportunidad de cambio tendrá un efecto considerable en su capacidad de competir en el nuevo mundo sin cables.